No-Code son herramientas para crear automatizaciones arrastrando bloques con el ratón, sin escribir código. Low-Code es lo mismo pero admite algo de programación para casos puntuales. Permiten que una persona de tu equipo, sin perfil técnico, monte automatizaciones que antes exigían contratar un programador.
Si llevas un tiempo leyendo sobre digitalización, te habrás topado con dos palabras que suenan a tecnicismo: Low-Code y No-Code. Y probablemente las hayas dejado pasar pensando que eran cosa de informáticos. Error. Son, posiblemente, la mejor noticia para tu pyme en años. Vamos a explicarlas sin jerga.
Qué son, en una frase
No-Code significa "sin código": herramientas que permiten crear automatizaciones y pequeñas aplicaciones arrastrando bloques con el ratón, como quien monta un PowerPoint, sin escribir ni una línea de programación.
Low-Code es lo mismo pero con un punto más de potencia: la mayor parte se hace visualmente, y solo en casos puntuales hace falta algo de código.
¿Por qué importa? Porque tradicionalmente, automatizar cualquier cosa en una empresa exigía contratar programadores caros o pagar desarrollos a medida que costaban una fortuna. Estas herramientas cambian eso: permiten que una persona de tu equipo, sin ser técnica, monte automatizaciones que antes requerían un especialista.
El concepto clave: el "desarrollador ciudadano"
Hay un término bonito para esto: citizen developer, o desarrollador ciudadano. Es la idea de que un empleado normal (tu administrativa, tu responsable de operaciones) puede aprender a usar estas herramientas y crear soluciones para su propio trabajo. No necesitas un departamento de informática. Necesitas a alguien con ganas y unas horas de formación.
Las cuatro familias de herramientas
No todas las herramientas Low-Code/No-Code sirven para lo mismo. A grandes rasgos, hay cuatro familias:
¿Tienes un programa de facturación, otro de clientes y otro de no-sé-qué, y tu equipo copia datos de uno a otro a mano? Estas herramientas (las llamadas de "orquestación" o flujos de trabajo) hacen que se pasen los datos solos. Son las más fáciles de usar.
Si tu problema es que recibes pedidos en PDF, emails con texto libre o documentos escaneados, hay herramientas con inteligencia artificial que los leen y extraen los datos automáticamente. Más potentes, algo más complejas.
Si tienes un programa de hace quince años que no tiene forma moderna de conectarse con nada, existen herramientas (llamadas RPA) que imitan a una persona usando el teclado y el ratón, haciendo el trabajo repetitivo por ti.
Cuando necesitas algo muy específico, casi un pequeño programa propio. Es la familia más potente y la que más conocimientos requiere.
Entonces, ¿cuál necesito yo?
Esa es exactamente la pregunta correcta, y la respuesta depende de tu proceso concreto: de si tus datos están ordenados o son texto libre, de si tus programas se pueden conectar o son antiguos. Elegir mal la familia de herramienta es uno de los errores más caros al empezar.
Para ayudarte a orientarte, recogimos estas cuatro familias en el marco MIDAS que desarrollamos en Nexus y validamos académicamente ante tribunal universitario en la UIE. La Fase D del marco sirve precisamente para emparejar cada tipo de proceso con la tecnología que le encaja.
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